La ciudad sagrada de Teotihuacán (‘el lugar donde fueron creados los dioses’) está situada a unos 50 km al noreste de la Ciudad de México. Construida entre los siglos I y VII d.C., se caracteriza por el gran tamaño de sus monumentos, en particular el Templo de Quetzalcóatl y las Pirámides del Sol y de la Luna, dispuestas según principios geométricos y simbólicos. Como uno de los centros culturales más poderosos de Mesoamérica, Teotihuacán extendió su influencia cultural y artística por toda la región, e incluso más allá.
¿Quiénes construyeron las Pirámides de Teotihuacán?
Los estudiosos apuntaron en su día a la cultura tolteca, pero otros señalan que esta cultura alcanzó su máximo apogeo mucho después del apogeo de Teotihuacán, lo que socava esa teoría. Algunos estudiosos dicen que la cultura totonaca fue la responsable.
Sin importar quiénes fueron los principales constructores, la evidencia muestra que Teotihuacán albergó a un mosaico de culturas, entre ellas la maya, la mixteca y la zapoteca. Una teoría dice que un volcán en erupción obligó a una ola de inmigrantes a llegar al valle de Teotihuacán y que esos refugiados construyeron o reforzaron la ciudad.
Las excavaciones principales, realizadas por los profesores Saburo Sugiyama de la Universidad de la Prefectura de Aichi en Japón y Rubén Cabrera, un arqueólogo mexicano, se han realizado en la Pirámide de la Luna. Fue allí, bajo capas de tierra y piedra, donde los investigadores se dieron cuenta de que la impresionante artesanía de los arquitectos de Teotihuacán se correspondía con una inclinación cultural por la brutalidad y el sacrificio humano y animal.
Dentro del templo, los investigadores encontraron animales enterrados y cuerpos, con cabezas que habían sido cortadas, todo lo cual se cree que eran ofrendas a los dioses o santificación para las sucesivas capas de la pirámide a medida que se construía.
Desde 2003, el arqueólogo Sergio Gómez ha estado trabajando para acceder a nuevas partes del complejo, y sólo recientemente ha llegado al final de un túnel que podría contener la tumba de un rey.
No está claro por qué se derrumbó Teotihuacán; una teoría es que las clases más pobres llevaron a cabo un levantamiento interno contra la élite.
Para Cowgill, que afirma que se necesitan más estudios para entender la vida de las clases más pobres que habitaban Teotihuacan, el misterio no radica tanto en quién construyó la ciudad o en por qué se derrumbó.
“Más que preguntar por qué se derrumbó Teotihuacán, es más interesante preguntarse por qué perduró tanto tiempo”, afirma. “¿Cuáles fueron las prácticas sociales, políticas y religiosas que proporcionaron tal estabilidad?”

Los Primeros Habitantes y el Surgimiento de Teotihuacán
La fundación de Teotihuacán data de aproximadamente el año 100 a.C., aunque las primeras estructuras monumentales, como la Pirámide del Sol, fueron construidas alrededor del año 200 d.C. La ciudad alcanzó su apogeo entre los años 300 y 600 d.C., cuando se convirtió en uno de los centros urbanos más grandes del mundo antiguo, con una población estimada de 100 a 200,000 habitantes. Durante este tiempo, Teotihuacán fue una poderosa ciudad-estado que dominó gran parte de Mesoamérica tanto política como culturalmente.
La Pirámide del Sol
La Pirámide del Sol es la más grande de las estructuras en Teotihuacán y la tercera pirámide más grande del mundo. Mide 65 metros de altura y tiene una base que cubre aproximadamente 225 metros cuadrados. Se cree que su construcción fue un proceso masivo que requirió una gran organización y mano de obra. Aunque su función exacta sigue siendo incierta, muchos investigadores creen que estaba relacionada con el culto a las deidades astronómicas o solares.
En 1971, se descubrió un túnel justo debajo de la Pirámide del Sol, lo que sugiere que los antiguos teotihuacanos realizaban rituales subterráneos antes de la construcción de la pirámide. Los arqueólogos han encontrado ofrendas, incluyendo máscaras de jade y obsidiana, que refuerzan la idea de que era un lugar de gran importancia religiosa.
La Pirámide de la Luna
La Pirámide de la Luna, situada en el extremo norte de la Calzada de los Muertos, es la segunda pirámide más grande de Teotihuacán. Se construyó en diferentes fases, comenzando alrededor del año 200 d.C. y alcanzando su forma final cerca del 400 d.C. A diferencia de la Pirámide del Sol, parece estar alineada con el Cerro Gordo, una montaña cercana, lo que indica una conexión entre la pirámide y los elementos naturales.
Las excavaciones en la Pirámide de la Luna han revelado tumbas con sacrificios humanos y ofrendas ceremoniales, lo que indica que este lugar tenía un papel importante en los rituales religiosos, quizás dedicados a una deidad femenina relacionada con la fertilidad o la luna.

El declive y abandono de Teotihuacán
A pesar de su poderío y esplendor, Teotihuacán comenzó a decaer alrededor del año 650 d.C. Las causas exactas de este declive no están claras, pero las teorías sugieren una combinación de factores, incluyendo revueltas internas, invasiones externas y desastres naturales, como la sequía. Para el año 750 d.C., la ciudad fue en gran parte abandonada, aunque continuó siendo un lugar de peregrinación religiosa durante siglos.
Influencia en Mesoamérica
Teotihuacán no solo fue un centro de poder en el Altiplano Central de México, sino que también influyó en otras culturas mesoamericanas. Las estructuras arquitectónicas, el arte y las creencias religiosas de la ciudad dejaron una huella duradera en civilizaciones posteriores, como los mayas y los mexicas (aztecas). De hecho, cuando los mexicas llegaron a Teotihuacán en el siglo XIV, ya estaba en ruinas, pero lo consideraron un lugar sagrado, creyendo que era el sitio donde los dioses crearon el universo.
Descubrimientos Modernos
El interés por Teotihuacán resurgió en el siglo XIX, cuando comenzaron las primeras exploraciones arqueológicas. Sin embargo, gran parte de lo que sabemos sobre la ciudad proviene de excavaciones recientes. En las últimas décadas, los arqueólogos han descubierto túneles secretos, cámaras subterráneas y nuevos artefactos que arrojan luz sobre la vida cotidiana de sus habitantes y sus creencias religiosas.
En 1987, la UNESCO declaró a Teotihuacán como Patrimonio de la Humanidad, reconociendo su importancia cultural e histórica a nivel global. Hoy en día, las Pirámides del Sol y la Luna siguen siendo un testimonio impresionante del ingenio y la capacidad organizativa de sus antiguos habitantes, además de ser uno de los destinos turísticos más populares de México.
Así se veía Teotihuacán antes y ahora
A pesar de que ha pasado mucho tiempo desde su construcción en 1885, existe un registro de como se veía esta zona arqueológica en aquella época.

Conclusión
Teotihuacán y sus pirámides continúan siendo uno de los mayores misterios de la historia precolombina. A pesar de los muchos estudios y descubrimientos, la identidad de sus constructores y la naturaleza exacta de su religión y gobierno permanecen en el ámbito de las teorías. Lo que es innegable es que este sitio fue un centro de poder, cultura y espiritualidad que dejó una marca imborrable en la historia de Mesoamérica.
Fuente: National Geographic, Unesco
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